Ventaja pinchaLa final empezó a jugarse antes del pitazo inicial en la cabeza de los entrenadores. La baja de Iniesta obligó a Pep Guardiola a mover algunas piezas. Así, empezó jugando con Xavi del centro a la derecha, haciendo tándem con Lionel Messi, y Seydu Keita del medio hacia izquierda, acompañado por la presencia de Thierry Henry, quien varias veces rotó con Zlatan Ibrahimovic.
Consciente de que el fuerte de su rival es la posesión de balón, Alejandro Sabella salió a peleársela con una línea de tres volantes compuesta por Clemente Rodríguez, Rodrigo Braña y Leonardo Benítez, con Sebastián Verón flotando libre, Enzo Pérez de media punta y Mauro Boselli como único referente de área. Todos, vale aclarar, con la obligación de tomar la salida del Barcelona lo más arriba posible.
En ataque, el equipo argentino buscó aprovechar los espacios que dejaban a sus espaldas los zagueros barcelonistas, y así fue como generó la primera situación de riesgo, un buen pase de Verón a Pérez que Valdés resolvió con los pies a los 3’. El Barça respondió cinco minutos después con una llegada de Xavi por derecha tras un gran toque de Ibrahimovic, pero el volante centró el balón a nadie justo antes de quedar cara a cara con el arquero pincharrata.
Con el último alientoTras el descanso, Barcelona volvió con una novedad claramente ofensiva, el ingreso de Pedro en lugar de Keita. Pero fue Ibrahimovic, por la izquierda, quien le creó varios problemas a Estudiantes. Dos veces, a los 48' y a los 51', el sueco acarició la igualdad, pero primero remató cruzado apenas desviado y luego perdió en el mano a mano con el arquero rival.
Sabella movió al banco en su intento de devolverle al equipo aquel equilibrio que había mostrado en la primera etapa, mandando a la cancha dos volantes frescos, uno defensivo, Matías Sánchez, y uno ofensivo, Maximiliano Núñez. Guardiola también buscó variantes con las entradas de Yaya Toure y Jeffren.
Pero la pregunta era: ¿podría aguantar Estudiantes la presión culé hasta el pitazo final? La respuesta llegó a un minuto del epílogo, cuando Piqué apareció en el área rival para asistir de cabeza a Pedro, quien con otro cabezazo, de emboquillada, finalmente pudo superar a Albil para enviar el encuentro al tiempo suplementario (89', 1-1).
Messi... siempre MessiComo un León herido, Estudiantes se jugó sus últimas fichas a algún balón parado, y casi logra el milagro en la última jugada por intermedio de Leandro Desábato, más su cabezazo se perdió muy cerca del poste izquierdo de Valdés... Recién allí respiró el Barcelona. Recién allí se dio cuenta que había logrado llevar a sus vitrinas el único trofeo que le faltaba y que, con esa tan deseada sexta corona de 2009, había logrado cerrar el año más glorioso de su historia.
